Gloria Inés Acevedo Arias no se limita a leer a Carmelina Soto: la atraviesa. Su investigación convierte el paisaje en un territorio crítico, donde la ecocrítica y el posthumanismo no son etiquetas académicas sino lentes que permiten escuchar lo que la poeta dejó vibrando entre montañas, atmósferas y silencios. Allí, el lugar no es escenario sino experiencia, y el paisaje se abre como un tejido de memoria y ética.
La autora logra que la poesía de Soto dialogue con la cultura y la naturaleza sin caer en la obviedad descriptiva. Su escritura revela cómo la palabra se convierte en territorio simbólico, cómo la memoria se enlaza con la estética, y cómo lo humano y lo no humano se rozan en un mismo gesto. Es un ejercicio de lectura que no se conforma con la superficie: busca la respiración del poema en el cosmos que lo rodea.
Este libro es, entonces, más que un estudio literario: es una invitación a recorrer los caminos de Carmelina Soto con la conciencia de que cada verso es también paisaje, cada imagen un lugar habitado, y cada silencio una forma de resistencia frente al olvido. Gloria Inés nos entrega una plataforma crítica que, sin perder rigor, se atreve a ser sensible y sugerente, abriendo un espacio donde la poesía se convierte en territorio compartido.